UP presenta proyecto de ley para prohibir el glifosato

La iniciativa del bloque surge luego de que la OMS clasificara la sustancia como “probablemente cancerígena para los seres humanos”.

glifosato

Por Andrea Burucua*

El bloque de diputados nacionales de Unidad Popular (UP) que preside Claudio Lozano, presentará en los próximos días un proyecto de ley para prohibir la importación, elaboración, formulación, comercialización, uso y aplicación del principio activo “glifosato” y sus productos formulados, con el fin de proteger la salud de la población.

El proyecto está fundamentado en que, el 20 de marzo pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmara la existencia de pruebas de que el glifosato puede producir cáncer en humanos y en animales de laboratorio: luego de evaluar distintos casos, 17 expertos de 11 países reunidos en el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la OMS, dictaminaron que hay evidencias para clasificar al glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. La decisión incluye también en este grupo de sustancias a los insecticidas malatión y diazinón.

El glifosato es el herbicida más utilizado en nuestro país, ligado directamente a la soja y el maíz transgénicos, pero usado también en otros tipos de cultivos y para desmalezamiento. El consumo de éste y otros agroquímicos aumenta continuamente junto con la extensión de la frontera agropecuaria y la profundización del agronegocio.

En nuestro país se aplican unos 300 millones de litros de glifosato al año en más de 28 millones de hectáreas, donde viven unos 13.000.000 de personas.

Frente a estas alarmantes cifras, la OMS viene a confirmar lo que los pueblos fumigados, médicos locales y numerosos estudios científicos vienen sosteniendo hace tiempo en nuestro país y en el mundo: el glifosato enferma.

Andrés Carrasco, jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA y ex presidente del CONICET, fallecido en mayo de 2014, denunció tempranamente los efectos nocivos del glifosato. Ya en 2009, verificó que el glifosato producía malformaciones en embriones anfibios; incluso en dosis muy inferiores a las utilizadas en las fumigaciones. Sus investigaciones y conclusiones le valieron descredito y amenazas, y seis años más tarde la OMS viene a darle tristemente la razón.

También en octubre de 2014, después de ocho años de investigación, el Grupo de Genética y Mutagénesis Ambiental, integrado por investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto, presentó un informe que confirma que los agroquímicos generan daño genético y conllevan mayores probabilidades de contraer cáncer, sufrir abortos espontáneos y nacimientos con malformaciones.

La cantidad de investigaciones que dan cuenta de la toxicidad del glifosato son numerosas. Y ahora se suma la clasificación de la IARC, ratificándolas.

El glifosato está categorizado como banda verde en nuestro país, se aplica en cantidades enormes, cerca de núcleos poblados, sobre escuelas rurales y se dispersa por deriva. El Estado Nacional no puede permanecer impasible ante esto, no más.

En agosto de 2011, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, expresaba que no estaba probado el daño que causaba el glifosato sobre las personas, explicando que el herbicida podría ser tan dañino como “el agua con sal”.

Monsanto, creador de este principio activo, defendía el producto que comercializaba en virtud de que el mismo no había sido considerado nocivo por los organismos internacionales. Ahora la OMS está diciendo que el glifosato sí es cancerígeno.

Sabemos que la OMS es un organismo internacional sujeto a fuertes presiones. Suele ir por detrás de miles de muertes, denuncias e investigaciones científicas independientes. No es la primera vez que categoriza a una sustancia como nociva cuando ya el mundo entero lo sabía: esto sucedió con el tabaco, el asbesto, el DDT. Que la OMS diga esto hoy sobre el glifosato nos lleva a pensar que la situación es mucho más grave de lo que reconoce.

La situación es de extrema gravedad. Es imperioso prohibir su uso y realizar estudios epidemiológicos que den cuenta del estado de salud de las poblaciones afectadas.

*Secretaria de Ambiente del Instrumento Electoral por la Unidad Popular

 

 

Un comentario

  1. Gabriela Anahi Yaccuzzi says:

    Paren de envenenarnos!

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