En el Día Internacional de la Juventud, los jóvenes de Unidad Popular La Plata sientan las bases para el debate sobre los usos, el lucro y los derechos de autor en Internet. La búsqueda de incluir un nuevo paradigma para el mundo virtual donde aún son los Estados y las empresas, y no los usuarios, quienes dictan las leyes del juego.

La juventud representa una nueva generación que tiene deseos, prioridades y puntos de vista totalmente originales. Hay cuestiones que nos son impuestas pero que enseguida quedan desestabilizadas por ser ingenuamente ignorantes de los cambios culturales que generación a generación se suceden.

En este sentido, los problemas surgidos en torno a las licencias comerciales y los derechos de autor, a partir del advenimiento masivo de las tecnologías comunicativas y el avance inclaudicable de Internet, plantea un desafío a este respecto: mientras hay un intento de subsumir estas nuevas dinámicas sociales dentro de los criterios de demarcación elaborados por el sistema jurídico hace décadas, vemos cómo el mundo virtual no se adapta fácilmente a estas limitaciones del derecho.

Este fenómeno es de especial importancia para los jóvenes, puesto que es tarea nuestra tratar de generar nuevos paradigmas a la hora de pensar en las regulaciones y los límites que se imponen al libre tránsito de información en la red. Debemos plantearnos una discusión seria acerca de qué consideramos justo e injusto, permitido y no permitido, en los usos de Internet, puesto que somos el grupo de edad que más contacto natural tiene con las tecnologías: ellas son el signo de nuestros días actuales. Internet es una posibilidad real a la hora de incrementar el conocimiento de nuestro propio mundo, de interactuar de manera más intensa y compleja, de promover la iniciativa, el ingenio, la curiosidad, la búsqueda, la colaboración entre todos. Es un espacio que debe destacarse por su democraticidad, su pluralidad, su cooperativismo, y no por el mero lucro, el monopolio de los empresarios del software, la prohibición arbitraria de ciertos contenidos, y la falta de garantías a la hora de su uso.

Y sin embargo, más allá de que los jóvenes somos los que más rechazo procuran demostrar ante estas injusticias de los poderosos, eso no es suficiente: nos guste o no, de una u otra forma siempre terminan imponiéndose: el caso Taringa es un ejemplo claro de ello.

La batalla por lograr un nuevo orden para las redes virtuales es un desafío que implica plantarse ante una forma de pensar el derecho de propiedad y de las restricciones a la publicación de contenidos que constituyen la base del sistema jurídico liberal desde hace dos décadas.

Debemos elaborar, entre todos, de manera democrática, un nuevo marco para el mundo virtual. Y a pesar de la ayuda que ese mismo mundo nos brinde a la hora de emprender esta tarea, es en el mundo real donde la disputa cobrará su trascendencia concreta: puesto que son los Estados y las empresas quienes desarrollan la política oficial en torno a Internet, ante ellos, claramente, debemos buscar que este nuevo paradigma consiga amplia aceptación y sea incorporado a normas y regulaciones específicas que se implementen como políticas públicas de trascendental importancia.

En el Día Internacional de la Juventud, es hora de plantearnos seriamente qué uso queremos para esta Internet que hacemos entre todos día a día.